Bastante dulce — como se esperaba de un chocolate del 55% — esta barra de Leyenda es afrutada, con sabores que evolucionan entre cítricos, pasas y ciruelas en vino.
Es una grata sorpresa, un chocolate original y de buena calidad.
Rico, cremoso, chocolatoso. Sí: un chocolate que sabe a chocolate, lo afirmo porque es lo que viene a la mente. Esta tableta no busca su originalidad en tonos inusuales; ofrece los sabores que esperarías de un gelato de chocolate o de un delicioso coulant, tal vez con un toque de nuez o avellana. Es, sin embargo, por su calidad —azúcar equilibrado, una amargura bien escondida en el fondo, un chocolate suave y cremoso— que este chocolate de Imbabura destaca.
Lo admitiré: aparte del humo de segunda mano, nunca estuve en contacto con tabaco, ni fumando ni masticando.
¡Así que esta es mi primera experiencia con la planta!
Desde la primera mordida, el veredicto es claro: es un chocolate excelente. Orientado hacia la avellana y el dulce de leche, se funde delicadamente y con gran redondez. Una nota levemente amaderada recuerda a ciertos chocolates de Mindo.