El Palo Santo es un árbol que crece en América Latina, especialmente en Ecuador, Perú y Bolivia. Su esencia, aromática y especiada, se utiliza como incienso. Su uso tradicional, ya presente entre los incas, consistía en ahuyentar las malas energías. Me parece interesante que, en todo el mundo, en civilizaciones separadas por un océano, los aromas similares se relacionaran con lo sagrado.
Una tableta bastante fina, con un molde liso: un diseño que encaja a la perfección con el perfil gustativo refinado de este chocolate.
Lo primero que destaca es un sabor amaderado, el de una madera que huele a recién cortada y cuyas fibras forman una ligera pelusa que la suaviza al tacto.
En profundidad, nos encontramos con aromas de tabaco y setas, y si lo mantenemos el tiempo suficiente en la boca, se puede intuir una ligera acidez a cereza negra.
«Hoy es un gran día», reza el envase al apartar las láminas de cartón.
Esa es, sin duda, la emoción que transmite este magnífico chocolate con sus cremosas notas de vino tinto y arándanos rojos. Es un chocolate para celebrar.
El envase está muy bien elaborado y es original, con un pliegue tipo origami y bonitos motivos. La tableta en sí es un disco con contornos ondulados, como una flor. Esta presentación pretende reflejar el prestigio de Steben Gavino, un ecuatoriano nombrado mejor chocolatero de España en 2021
Aquí hay algo interesante. Sí, es un chocolate 100 %… ¡pero no es lo que parece! Es 100 % cacao, pero Galletti utiliza la pulpa de cacao para suavizar su chocolate. Sigue siendo cacao: ¡había que pensarlo!
La experiencia es bastante única. La pulpa aporta un poco de azúcar y un sabor ácido, que se mezclan con el amargor del chocolate puro. El resultado: se conserva la intensidad del cacao original, pero desde una perspectiva original que resulta agradable. Todo un acierto.