El 90% — en el límite del cacao puro, con la cantidad justa de dulzor para que los sabores se desarrollen. Es un chocolate afrutado y acidulado: el albaricoque ligeramente verde, el arándano más pequeño de la caja. También aparecen notas de naranja confitada, un amargor controlado y un toque ahumado.
Se trata, como es habitual en la serie Raw de Pacari, de un chocolate excelente, que afirma una dirección decidida al tiempo que deja espacio para los matices.
¡Una pequeña sorpresa! Este chocolate fue comprado en Quito… y sin embargo es argentino, de la provincia de Misiones, en la frontera con Paraguay. Una edición limitada, además: la cooperativa Arapegua, dedicada a la producción de mate, parece haber dejado de ofrecerlo en su tienda.
Es un chocolate agradable, bastante dulce (60%). A primera vista se presenta discreto, casi sin pretensiones — pero quien tenga paciencia encontrará notas de frutos secos, pasas, albaricoques, y un inesperado recuerdo al turrón de Alicante.
Este chocolate suave revela sus sabores lentamente — hay que darle tiempo, dejar que se funda con paciencia. Lo que emerge es casi un postre: crema de castañas, pera y vainilla.
Camilo’s es una chocolatería bean-to-bar de Rosemère. Los conocí en un mercado de artesanía. El cacao proviene de la Reserva Zorzal en la República Dominicana.