El jaguar en el embalaje representa bien este chocolate. Yasuni, joya de la biodiversidad amazónica amenazada por el petróleo, aporta aquí un cacao potente y salvaje. Se percibe la humedad, la vegetación exuberante, la riqueza y complejidad de la selva, con notas amaderadas y ahumadas, mantequilla y también una amargura de cáscara cítrica.
Éste se toma su tiempo.
Es suave y tranquilo.
Entre sidra y vino blanco,
entre mantequilla y vainilla.
Un leve aroma a pino,
Y amargura ahumada,
De una noche alrededor del fuego:
Crujir y saborear.
Soma es un chocolatero de Toronto que trabaja con plantaciones en Sudamérica y África. Con la tableta Costa Esmeraldas se destaca un cacao Nacional-Venezolano amarillo.