¡Una pequeña sorpresa! Este chocolate fue comprado en Quito… y sin embargo es argentino, de la provincia de Misiones, en la frontera con Paraguay. Una edición limitada, además: la cooperativa Arapegua, dedicada a la producción de mate, parece haber dejado de ofrecerlo en su tienda.
Es un chocolate agradable, bastante dulce (60%). A primera vista se presenta discreto, casi sin pretensiones — pero quien tenga paciencia encontrará notas de frutos secos, pasas, albaricoques, y un inesperado recuerdo al turrón de Alicante.
Este chocolate suave revela sus sabores lentamente — hay que darle tiempo, dejar que se funda con paciencia. Lo que emerge es casi un postre: crema de castañas, pera y vainilla.
Camilo’s es una chocolatería bean-to-bar de Rosemère. Los conocí en un mercado de artesanía. El cacao proviene de la Reserva Zorzal en la República Dominicana.
El jaguar en el embalaje representa bien este chocolate. Yasuni, joya de la biodiversidad amazónica amenazada por el petróleo, aporta aquí un cacao potente y salvaje. Se percibe la humedad, la vegetación exuberante, la riqueza y complejidad de la selva, con notas amaderadas y ahumadas, mantequilla y también una amargura de cáscara cítrica.